martes, 24 de mayo de 2011
LA TRAMPA A DOMINIQUE STRAUSS-KAHN, GOLPE DE ESTADO AL FMI
Desde la detención de Dominique Strauss-Kahn, casi todo el mundo habla de conspiración, pero ¿qué tiene de verdad esta teoría conspiratoria? En mi opinión son dos cuestiones fundamentales.
La primera es el proyecto de creación de una nueva moneda mundial, dada la globalización, distinta del dólar (que quedaría para uso interno en los EE.UU.), sin ninguna bandera de país alguno, que sirviera de divisa internacional en sustitución de la divisa dólar. Esto conllevaría una inflación que enmascararía la deuda interna en los EE. UU., tanto para ciudadanos como para las grandes corporaciones, lo que ayudaría a amortizar la deuda a largo plazo, todo ello con la pretensión de restar la hegemonía monetaria respecto de otras divisas. Con todo, EE.UU, perdería la influencia económica y el liderazgo mundial de intercambio de divisas. Claro está, que ésta fórmula acabaría con mayor solvencia y rapidez con la crisis financiero-economico-fiscal en ese país, disminuyendo la deuda y amortizándola en menor tiempo.
La segunda es la reestructuración del FMI, y su papel determinante en las economías respecto de su influencia económica. La Globalización de los mercados internacionales, esto es, el Comercio, tanto así como la de los mercados financieros, obliga a una regulación también global, que debe ser revisada, teniendo en cuenta mas a las personas, poniendo en valor la cohesión social y un “rostro mas humano” a la Globalización. Se hace necesario volver a los comienzos de la fundación del FMI, para aprender de los enfoque que entonces se tenían, para aplicar una “re-fundación” mas justa y equitativa.
Para ello, en su discurso en la Universidad George Washington el 4 de abril pasado, Dominique Strauss-Kahn "El Consenso de Washington está muerto" ya dejó entrever en su discurso los caminos que el nuevo planteamiento del FMI, debería seguir. Incluyo a continuación un extracto del mismo, en el que se puede entrever el nuevo proyecto de reconversión del Fondo Monetario Internacional.
EL CONSENSO DE WASHINGTON ESTÁ MUERTO
“Estamos viviendo un momento de la historia muy singular, un período de gran conmoción. Como todos ustedes saben, la crisis financiera mundial devastó la economía mundial y causó incalculable penuria y sufrimiento en todo el mundo. Pero eso no fue todo: también devastó los cimientos intelectuales del orden económico mundial del último cuarto de siglo.”
“Tenemos por delante la tarea de reconstruir los cimientos de la estabilidad para que resistan el paso del tiempo y que la próxima etapa de la globalización sea beneficiosa para todos. Esta labor tiene tres esferas centrales: un nuevo enfoque de política económica, un nuevo enfoque de cohesión social y un nuevo enfoque de cooperación y multilateralismo.”
Tras un repaso por la situación de la economía en Europa, los mercados emergentes de Asia y Sudamérica, y en el Oriente Medio, dice: “Hasta ahora, los avances han sido parciales y fragmentados, y este es un riesgo clave tanto para los países azotados por la crisis como para la recuperación europea global.”
“Sin lugar a dudas, la política monetaria debe trascender a la estabilidad de precios y tener en cuenta la estabilidad financiera. Pero eso no significa que el principal instrumento de la política monetaria ―la tasa de política monetaria― deba ampliar su alcance.”
“…el sector financiero necesita una cirugía importante en el ámbito normativo. La crisis tuvo origen en una cultura de exposición desenfrenada al riesgo, que desafortunadamente aún no ha desaparecido.”
“Necesitamos un impuesto a las actividades financieras para obligar a este sector a absorber parte de los costos sociales de su comportamiento arriesgado. “
“Se tendió a restarle importancia a la desigualdad, y a considerarla como un mal necesario en el camino hacia la riqueza. Pero la crisis y sus secuelas han alterado radicalmente nuestras ideas. La combinación mortífera de un alto y prolongado desempleo y una fuerte desigualdad puede crear tensiones en la cohesión social y la estabilidad política, lo que a su vez repercute en la estabilidad macroeconómica.”
“Necesitamos una nueva forma de globalización, una globalización más justa, una globalización con un rostro más humano. Las ventajas del crecimiento deben distribuirse en forma amplia, no concentrarse en las manos de unos pocos privilegiados.”
“La crisis nos dejó muchas enseñanzas, pero la más importante es que la cooperación es un factor de estabilidad no negociable. Sin la cooperación encabezada por el G-20, probablemente hubiéramos sido testigos de una segunda Gran Depresión. Hoy en día, esta cooperación no puede desvanecerse sin más. La economía mundial está sencillamente demasiado interconectada como para permitir que predominen intereses nacionales estrechos. Me preocupa que esta cooperación no sea duradera.
Los grandes retos de hoy exigen una solución colectiva. Pensemos en el reequilibramiento del crecimiento mundial. Los países con déficits externos deben apoyarse más en la demanda externa. Los países con superávits deben ir en sentido opuesto y reorientarse de la demanda externa a la interna. Esto significa anteponer los intereses mundiales, lo cual en definitiva redunda en beneficio de interés nacional.
La globalización debe considerarse un emprendimiento común. Los países no deben usar sus monedas o a las restricciones comerciales para obtener ventajas a corto plazo. Deben resistir la tentación de atraer empresas liberalizando la regulación del sector financiero o socavando las protecciones sociales.”
“…podemos retomar los principios sobre los cuales se construyó la economía de posguerra. Podemos tomar del pasado para alcanzar el futuro.”
“Al FMI le toca un papel fundamental. Debe retomar su misión original, que es fomentar la cooperación y combatir las raíces económicas de la guerra”.
Supongo que si para los EE.UU. representa un riesgo de pérdida de soberanía global respecto de su moneda-divisa, se ha de “romper” ese proyecto. Y que si además la llamada Globalización no se realiza en los términos de poder absoluto edificado sobre la moneda-divisa del dólar, y con el total control militar, financiero, corporativo, comercial, de recursos, y político de los EE.UU., esa Globalización no es la que desean los americanos. Así que si bien no hay (de momento) pruebas de que esto es un montaje, al menos si existen de que tienen un móvil para al menos, ser sospechosos. Ahora que cada uno se formule las preguntas adecuadas y las respuestas las encontrará en la simple lógica. Maquiavélica lógica.
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