1ª PARTE: SEXO
Las parejas y relaciones homosexuales entre animales es un hecho documentado desde hace casi 200 años pero totalmente obviado por la sociedad..Hay ejemplos de relaciones homosexuales tanto en ejemplares macho, como hembras, desde elefantes, pingüinos, leones marinos, bongos, delfines, orcas, abejas o moscas y por supuesto entre los primates. Abundan las relaciones bisexuales, es decir muchos animales tienen relaciones tanto con animales del mismo sexo como del sexo contrario sin ningún problema, o bien individuos con pareja del mismo sexo adoptan actitudes heterosexuales con fines reproductores. El ejemplo más cercano al humano son los Monobos. Viven en el Zaire y se han hecho famosos porque practican el amor libre. Tienen relaciones a todas horas e indistintamente con ejemplares del mismo sexo o del sexo contrario, de mayor o menor edad y además copulan cara a cara (es el único animal que lo hace aparte del hombre).
El reino animal siempre está en Crisis. Sólo que esta “crisis” es la alimentación. Algo tan básico que nosotros le quitamos importancia, pero siguiendo con los Monobos, éstos hacen el amor con quien tiene comida, le dan placer y éste comparte después la comida con el compañero, se podría decir entonces que “hacen el amor y no la guerra”.
En la naturaleza se dan multitud de casos de homosexualidad, unas veces de forma “obligatoria” ante la falta de individuos de distinto sexo y otras por la libre elección.
¿Qué ha condicionado entonces al ser humano a los comportamientos puritanistas, claramente antinaturales?
El comportamiento humano de rechazo y crítica a la homosexualidad, nos indica lo cada vez más alejados que estamos de nuestros instintos básicos.
La antigua Roma, en su decadencia se podían ver ejemplos de una sexualidad desnaturalizada, centrada en el placer del poder. De la misma manera, la Religión Católica nos ha inculcado los órdenes morales contra la vida. El sexo es vida. Es la vida.
Pero los modismos ensalzados por los medios de comunicación audiovisual, han modificado nuestras conductas, viendo en la homosexualidad, una salida del armario que gratifica y compensa una condición que, siendo natural, queda desnaturalizada. Pues vemos con empatía a quien se declara homosexual, en vez de verlo como lo natural que debe ser, sin calificar y sin mediatizar.
Pero lo mas curioso es que la oferta de “servicios sexuales” en la actual crisis, ha triplicado su número en los hombres, mientras que en las mujeres se mantiene en la cantidad pero aumentan en el porcentaje de españolas frente a las extranjeras.
En este contexto, hay que explicar que el 22,8% de los hombres que se dedican a la prostitución se declaraba homosexual, el 30,7% heterosexual y el 46,5% bisexual. Y en las mujeres se mantiene en un 17% las que optan por una condición homosexual, aunque la mayoría no descartaría una relación bisexual.
El denominador común que hace que este aumento de la oferta sexual sea tan espectacular, se debe principalmente a la crisis. Hombres y mujeres acuciados por las deudas, no encuentran otra salida que el sexo para hacer frente a los impagos de una realidad “prestada”.
Podemos entonces sacar una conclusión que nos puede derivar en actuaciones políticas futuras, esto es, a mayor crisis mayor prostitución. Un negocio que aumenta en la misma proporción que las estadísticas económicas, disminuyendo asimismo cuando no existe tal necesidad.
¿Sería posible legalizar los servicios sexuales?
¿Somos una sociedad tan avanzada como para asumir que el sexo es indispensable tanto para la pervivencia humana como para la estabilidad social, y declararlo “legal”?
¿Considerarán los políticos que el negocio del sexo, puede aportar a las arcas del estado una importante fuente de ingresos?
¿Seremos Monobos con papeles de autorización legal?
Considero que reflexionar sobre todos los aspectos de nuestra sociedad, en función del momento económico-político-social, se hace necesario para avanzar en libertades que hoy por hoy, solo se dan en la Naturaleza.
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