Que nos traerá la repentina “evolución democrática” de los pueblos del Islam? Estoy sumamente perplejo ante los posibles cambios tan radicales que se vislumbran en varios países árabes, peticionados libremente por los ciudadanos. Es bastante complicado desgranar uno a uno los posibles intereses internacionales para que esto ocurra, aunque lo mas difícil de entender, es que ocurriera sin mas, de pronto, y en un estallido armonioso de manifestaciones pacíficas, peticionando democracia y apertura. Son pueblos regidos bajo las leyes islámicas, países teócratas que basan su norma de vida en el Corán, con pronunciamientos muy alejados de lo que en occidente conocemos como democracia, y con una estructura económica sustentada por los recursos energéticos derivados del petróleo, del que en la mayoría de los casos, los gobiernos son los que ostentan el dominio sobre las empresas de extracción y distribución. Se me hace raro pensar que, efectivamente, esto se debe sólo a un efecto contagio en la región, y que no existen otros poderes o intereses ocultos, que desde la sombra propician las circunstancias precisas para que esto ocurra.
Veamos, en un escenario en el que las economías de occidente atraviesan la peor crisis económica conocida (aclaro que es peor que el crack del 29, por su intensidad, duración, ámbito de repercusión, la ineficacia de las medidas tomadas, y el derrumbe total derivado en la crisis de valores y sistema, sin que exista un Keynes “salvador”, con remedios revolucionarios). En el posible escenario de la Gran Crisis de China (ya nadie duda del futuro estallido de las varias burbujas tanto de divisas, como inmobiliaria, como alimenticia en China, sino que ahora el debate está en cuando), en el que el mayor mercado económico emergente atravesara su mayor crisis de consumo en los próximos años). En el escenario a corto plazo del aumento del crudo y el probable caso del contrabando masivo del mismo (ya se está dando entre Venezuela –que vende a 4 $ barril a China, y esta lo revende a 78 $-, al margen del mercado ordinario), que lo encarecerá aún mas hasta llegar probablemente a los 200 $, incrementando exponencialmente la dureza de la crisis. Es este escenario de occidente en el que las Grandes Corporaciones, verán disminuidos sus inmensos ingresos, al colapsar los mercados emergentes, sobre todo China, y el negativo crecimiento en el consumo de los países europeos y americanos, solo queda “Crear” nuevos mercados, nuevas necesidades, nuevos borregos. Y ahí puedo ver hacia dónde se dirigen las “manifestaciones” pacificas de petición de democracia y apertura Global, en estos países Árabes, que jamás han sido culturalmente una sociedad con principios occidentales. Algo que no critico, sino que simplemente pongo de manifiesto. Pero que una transformación del pensamiento tradicional, hacia una occidentalización consumista, en la que los ciudadanos se dejen “amansar” con las bondades de la libertad de los países “supuestamente” democráticos, llevaría aparejado un mercado de consumo de “innecesidades” que ya está desapareciendo en nuestras culturas, pero que necesita seguir alimentándose del aborregamiento de masas, todo ello creado artificialmente, para mantener el “status quo” de las Grandes Corporaciones, en un mercado Totalitario (quise decir Global, aunque el subconsciente me traicionó), al que en la actual situación geo-político-económica no reúne todas la condiciones para que se desarrolle en un continuo crecimiento, en el sostenimiento de estas intenciones Globalistas.
¿Es posible generar una oleada de banderas democráticas en estos países, sin que hayan mediado otros intereses con fines poco claros?
¿Será este un paso intermedio hacia una radicalización del Islam, como ocurrió en Irán? ¿Y si es así, a quien y porque interesa que esto suceda? ¿Puede ser otro escalón hacia una futura guerra Israel-EEUU-Irán? ¿O el control de Suez, con fines especulativos de los derivados del petróleo?
Es pronto para vislumbrar mas allá de lo que nos es mostrado. Es pronto para ver la realidad que se esconde tras una ficción artificialmente creada. Es muy sencillo divagar y especular sobre las posibles consecuencias de toda esta revolución del pueblo islámico. Y sería idílico pensar que es así de sencillo y que estos ciudadanos, hartos de teocracias, dictaduras y pobreza, se alzan en palabras de verdades reales, en justa reclamación de derechos, con la inteligente virtud de hacerlo con “banderas blancas” en las que la violencia no es la excusa del poder, para manipular la verdad. Sería verdaderamente asombroso, que los ciudadanos árabes se echasen a la calle a reclamar el Poder del Pueblo, la Democracia.
Llegados a los extremos en los que estamos, en los que en España vivimos arrodillados a los Mercados Financieros Internacionales, en una expresión Maradoniana que me niego a reproducir en su totalidad (“-que la sigan……”), sin que un solo movimiento social enarbole banderas de libertad en manifestaciones que deberían dejar “en pequeñas agrupaciones de individuos”, las producidas en Egipto, en la exigencia de nuestros derechos y el cumplimiento de las obligaciones de nuestros políticos, todos; personalmente ante esta pelota que rueda sin rumbo, yo ya no me creo nada porque sí, si ello no acarrea otras intenciones distintas a las que nos venden.
La mentira del poder, es la verdad de los poderosos.
Y los poderosos se reúnen en habitaciones oscuras, en las que los rostros apenas entreven figuras ostentosas, que ordenan “apretar botones”, en los momentos adecuados y los lugares elegidos.
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